Buenos días Brigitte.
Te replanteo una consulta que te hice hace unos días que titulé “encontrar mi orden con mis dos hijas”, pues al leer la respuesta y no quedarme clara, he podido darme cuenta de que yo mismo necesitaba plantearme el tema más a fondo, y también representarlo. Muy agradecido de nuevo por tu valiosa orientación.
Tras un periodo de varios años con dificultades en mi éxito profesional, mi pareja (madre de mi segunda hija) y yo, nos hemos separado. Ella siente que no puede dar sexualidad y respeto a lo masculino a pesar de mucho haberlo intentado, y que necesita sanar sus traumas de numerosos abortos y pasado. Por mi parte, me he dado cuenta de que, con ella, asumí desde mi niño salvador varios roles que no me correspondían, y que mi trabajo no puede seguir sosteniendo más esta “falta de lugar del masculino”, la cual se evidencia en su progresivo deterioro a lo largo de estos años.
Desde que decidimos separarnos, me siento llamado con fuerza de vuelta a Madrid, el lugar en donde yo siempre había disfrutado de éxito. Pero, volver a Madrid, implica irme de la ciudad en la que actualmente vivo y reside mi segunda hija (la pequeña de las dos que tengo, y fruto de esta relación que termina). Mi primera hija es fruto de una anterior relación y vive en Madrid.
El conflicto que tengo, es la dicotomía entre la necesidad de recuperar el éxito profesional del que no he gozado en los últimos años (me encuentro en una situación económica que necesito realzar), pero, si vuelvo a Madrid a desarrollar mi trabajo, dejaría de ver a mi hija pequeña con la cotidianeidad que me gustaría o que pienso que ella necesitaría de mi como padre.
Finalmente he representado: Madrid – La ciudad en la que actualmente vivo – Mi Éxito profesional – Mi trabajo – Lo que mi hija pequeña más necesita y conviene a su vida – Yo – y la madre de nuestra hija (ahora mi ex pareja).
- “Madrid”: se coloca cerca de la vida, se muestra fuerte y abre los brazos de par en par a mi éxito profesional delante suya. «Mi éxito profesional» se amplía también con los brazos abiertos frente a Madrid.
- “La ciudad en la que actualmente vivo” se coloca detrás de mi representante con una gran carga en el cuello. “Mi trabajo” lleva la misma carga en el cuello y se desploma en el suelo a los pies de la ciudad en la que ahora vivo. Cuando me represento a mi mismo, tengo la misma carga en el cuello. «Mi éxito profesional», que quedó frente a Madrid abriendo las manos, mira de reojo a mi trabajo y a mi actual ciudad , notando también en su cuello la dureza de las cargas que allí se muestran. Cuando digo: “me rindo a la dureza de mi destino” (viendo a mi trabajo llevar tanta carga), el síntoma se alivia en parte.
- Los representantes anteriores aún sienten carga, testo y me dice el guía que se trata de la carga que llevo de mi expareja y madre de nuestra hija. Bajo la cabeza y honro profundamente su carga, renunciando, por respeto a ella, a arrogármela más. Tras este movimiento, la carga de mi trabajo y la mía propia se alivian mucho más, quedando solo un dolor en la parte izquierda del cuello. La ciudad en la que ahora vivo, se lleva las manos al corazón y mira desde el pasado con Amor a lo que está más hacia la vida.
- Me coloco en “Lo que mi hija pequeña más necesita y conviene a su vida”, también siente esa molestia que en los diferentes representantes queda en la parte izquierda del cuello. Testo y el guía me dice que se trata de la dureza de la madre de nuestra hija conmigo. Cuando digo: “has sido muy dura conmigo. Me permito reponerme de la dureza”, todos los representantes dejan de sentir cargas en el cuello y mi éxito profesional se coloca detrás de Madrid con las palmas abiertas.
- Por último, “lo que mi hija pequeña más necesita y conviene a su vida” mira a mi éxito profesional y este la mira sonriendo. Mi trabajo se coloca al lado de Madrid con los brazos abiertos y mirando a la vida. Madrid y mi trabajo se miran con amor. Yo, mi trabajo, y Madrid avanzamos hacia la vida empujados desde atrás por el éxito y por lo conveniente para mi hija pequeña. Conforme todo esto avanza, su madre, mi ex pareja, puede por primera vez levantar la mirada de nuestros hijos muertos y empezar a mirar a sus padres.
Por como se ha movido la constelación, parece que mi sentir inicial de sentirme llevado a Madrid está en sintonía… sin embargo, por la necesidad que mi hija pequeña pueda tener de mi presencia física de forma más cotidiana, se me sigue haciendo muy grande dar este paso… Quizás se trata de que lo primero es poder mantenerla económicamente de una forma más sólida, y eso va por delante a pesar de que haya una menor regularidad de mi presencia física…
Si hay algún ejercicio que me ayudaría a terminar de sentirme bien con la decisión, o perspectiva que pueda contemplar, estoy muy agradecido de recibirlo.
MUCHAS GRACIAS.
Así es Brigitte, muchas gracias por tu tiempo.
Me conecto con esa última frase y confío.
Un gran abrazo.
Hola Chris,
si a tu hija le conviene que te quedes cerca de ella, no se habría producido este desenlace de la constelación.
El problema es que tú no quieres alejarte de tu hija…
Conéctate con la última fase de la constelación y confía…
Muy cordialmente