Hola Brigitte!
Hace tiempo me fuí a vivir a un pueblo muy pequeño en la montaña. He estado 5 años haciendo un proyecto que no ha terminado de materializarse. Mientras tanto me he hastiado de estar allí y estar muy sola y aislada. En cuanto pude me trasladé a otro pueblo para estar más cerca de Granada pero todo salió mal. La casa tenía mucha humedad, y tampoco me encontré bien allí. También me sentía aislada y no me gustaba el pueblo. Sin saber a donde ir, volví a mi pueblo y empecé a pensar que con la cantidad de mascotas que tenía ( 2 perros y 3 gatos) más otros factores como la falta de una verdadera profesión etc. me tendría que quedar allí de por vida. No podía más con tanta soledad y tan lejos de todo y me deprimí. Entré en una depresión tan grande que tuve que colocar a mis perros en una residencia para intentar buscar adopción y me vine a Madrid a casa de un hermano para sentir un poco de calor familiar y encontrar apoyo.
Mi depresión ha mejorado un poco pero me siento sin fuerzas para volver a vivir sola. Ni siquiera fuera de mi pueblo. Es como si no pudiera más con tanta soledad. Me gustaría constelar esto, pero mi pregunta es si me puedes dar algún consejo mientras tanto.
Un gran abrazo y gracias de antemano.
Isis
Hola isis, has vivido en la exclusión hasta que todo tu ser te muestre que esta no es tu vida. Entonces por un lado, mira a qué gente excluyes, con juicios por ejemplo, y por otro, a qué gente de tu familia has rechazado, sobre todo tu actitud frente a tu madre.
Puedes hacer varios ejercicios que te ayudarán.
– Imagina al excluido que sigues delante de ti, lo honras con amor hasta poder decirle: Tú eres tú y yo soy yo.
– «Encontrar nuestro lugar».
– «Tomar a los padres como una unidad»
Adelante