Buenas, Brigitte.
Tengo una vecina quien alquila el departamento abajo del nuestro. Ella nos ha reclamado por ruidos en dos ocasiones (a mi parecer, infundadas, como por ejemplo que nos escucha cuando vamos al baño) y, pese a que hemos procurado no hacerlos, por su lenguaje no verbal al cruzarla, no quedó conforme. Con ésta actitud de ella hacia mí fui notando que empezaba a tener miedo de hacer hasta el mínimo ruido luego de determinada hora, hasta reprimiendo a mi hijo en varias ocasiones para que así fuese. Estoy transitando un pesar donde no quiero generar ruidos y tampoco escucharlos, sin embargo estos más se generan: vecinos, huéspedes de hotel cercano, turistas en la calle. Siento a mis cuerpos realmente en desequilibrio por ésta razón, donde cada día pesa más.
Soy hija de padres separados, mi mamá lo abandona a él por golpearla, ella escapa sin mencionarle nada a nadie. Luego pasé varios años de mi infancia en un hogar de menores donde solo podía ver a mi mamá los fines de semana en la casa donde trabajaba como empleada doméstica, donde en reiteradas oportunidades tuve que, casi al extremo, guardar silencio y callar en ambos contextos. La sensaciones de aquellos años se repiten hoy en el presente.
Gracias desde ya, maestra.
¡Muchas gracias por tu ayuda y tu tiempo, Brigitte!
Buenos días,
ese «guardar silencio y callar» es la clave de loq ue hoy te está pasando. están como necesitados de ser vistos por ti con amor, para soltarlos…
Te ayudarán estos ejercicios:
– ORDENAR NUESTRA VIDA
– INTEGRAR TRAUMAS Y CONFLICTOS con este miedo tuyo a hacer ruidos, a ser escuchada.
– YO SOY YO.
Te deseo todo lo mejor