Querida Brigitte,
Hace unos meses mi marido me dijo que nos abriéramos a vivir en un sitio nuevo, que no nos aferráramos donde estamos (él puede trabajar donde quiera). Por una parte me ilusiona y por otra, como todos los cambios, me da vértigo. El caso es que hoy me ha planteado la posibilidad de mudarnos a mi tierra de origen (todo dentro de España) y lo dice muy convencido. Por una parte me he llenado de energía pero por otra me da miedo. Miedo de conflictos al estar más cerca de mi familia de origen y de perder la independencia que ahora nosotros tenemos como familia.
Lo he testado con papeles en el suelo y sin mirar los destinos con las opciones: quedarnos donde estamos, la nueva opción de mi tierra y otra posibilidad desconocida y en todas he sentido mareo y nada concluyente, leves percepciones apenas, pero si que la opción de mudarnos a mi tierra me daba la impresión que se iba hacia atrás. ¿Debo dar por válido mi testaje? Lo que sí siento es que mi marido sí quiere mudarse.
¿Se pierde independencia al estar más cerca de los padres? ¿Es bueno que nuestro hijo viva en los mismos escenarios en los que yo crecí? ¿Sería una vuelta hacia atrás, que es mi miedo?
Agradezco tu orientación Brigitte.
Un gran abrazo,
Muchísimas gracias, Brigitte.
querida Olivia,
tu marido te propone esto por amor a ti.
Podéis esperar a que la vida os señale un nuevo lugar atractivo para los dos.
Un gran abrazo