Querida Brigitte, en el taller de hoy sobre el guión de vida, he hecho el ejercicio de liberarlo, eligiendo como hecho repetitivo el de las relaciones dolorosas de manipulación con los hombres que me gustan. Con mi ex pareja reciente no hubo maltrato emocional de este tipo, estabamos como por encima de esto, y pensé que este patrón se había acabado, pero he vuelto a vivirlo recientemente (lo trabajé como una proyección, pues la había). En el ejercicio me ha venido de inmediato las escenas de violencia física entre mis padres cuando tenía yo unos tres años y esa busqueda de sufrir así por amor a ellos (sé que viene de atrás también por rama materna, paterna no lo sé). He enunciado la nueva decisión como «decido tener una relación de respeto mutuo con los hombres que me gustan», si bien siento que no la he definido muy bien (aunque al representarla se me ha mostrado una relación de pareja con amor mutuo y respeto) y desearía consultarte por favor cual sería, esta se me hace larga, engorrosa…
Siento un gran agradecimiento. Un abrazo grande.
P.S.: Querida Brigitte, hoy en la segunda sesión del taller he elegido como permiso «me permito respetar a los hombres» (para el ejercicio de repetirlo desde los tres estados del yo). Al hacerlo me ha costado mucho, sentía unas ganas tremendas de llorar, especialmente desde la voz del padre, rompía a llorar, es como que hay demasiado sufrimiento asociado (mi madre tiene un tema importante con eso), y al hacerlo desde la voz del niño, me ha costado sacar la alegría, me sentía intimidada. Te agradeceré tu ayuda con esto Brigitte. Intuyo que he elegido mal el permiso. Gracias de nuevo.
querida María,
ya has encontrado el buen permiso: respetar a los hombres. Tus dificultades precisamente te dicen que ese es el bueno…
un gran abrazo
Gracias de corazón Brigitte, ya había cambiado de permiso, pero volveré a este. Me doy cuenta de lo que me pide, poder decirle tanto a mi madre como a mi padre «tu por ti, yo por mi», y lo que me cuesta pues fui testigo de esto muy pequeña, pero deseo sanarlo en mí me cueste lo que me cueste.