Querida Brigitte,
Siento mucho dolor y pena por haber llegado a este estado en el cual estoy en mi vida ahora. Atrapada, tomando decisiones desde el estado niño, mirando hacia la muerte, queriendo salvar a mi madre y sin valorar el resto de mis familiares, mi padre, de las personas a mi alrededor que sí estaba viendo hacia la vida. Yo he dejado mi vida y autonomia a parte .. totalmente absorbida por querer salvar a mi madre y perdiendo la atención hacia mis amigos y familiares que sí estaban mirando hacia la vida.
Siento que he hecho mucho daño a mi familia y a mí. He estado atrapada en el estado niño y perpetradora..ahora las cosas han llegado a un punto crucial y me cuesta enfrentar el destino. He hablado demasiado y mis familiares no entienden lo que yo intuyo lo que está por venir.. Me duele muchísimo sobretodo el daño que he hecho y pueda hacer a mi padre, y familia, actuando como niña y perpetradora.
Siento que hay mucho dolor por venir.
A veces para aliviar el peso del destino, pienso en forzarlo…
Tendrías alguna recomendación para sanar el pasado y quizás enfrentar el futuro? destino más serenamente?
Muchisímas gracias,
Un abrazo cordial,
Gracias Brigitte.
Me duele mucho ver como no he sido capaz de escuchar mi guia, dejandome llevar por la buena conciencia moral….. acaso es demasiado tarde? Gracias.
Nunca es demasiado tarde. Llega un momento en el que por fin tocamos fondo, y a partir de ese día, toda nuestra voluntad está orientada al presente y a la compasión, hacia uno mismo y hacia los demas a quien uno ha podido dañar. Y es el principio de un profundo cambio…
¿Para qué te permites perder tanto tiempo y energía rumiando todo el tiempo lo mismo?
Ya está.
Así fue, así pasó.
Esto fue ayer, hoy es distinto de ayer.
Sólo existe el presente.
Rememorar el pasado o imaginar el futuro es sólo para seguir de víctima y justificar no ponerte en el adulto presente.
Estar sólo en el presente es una decisión exigente de cada instante. No hay atajo. Ni nadie que lo pueda hacer por nosotros, ni siquiera una terapia…
Un abrazo