Gracias por tu guía y apoyo incondicional.
He observado que cuando tengo una discusión con mis hijas adolescentes, en la que estamos mi marido y yo interactuando con ellas (de una en una cuando surge un problema), ambos parece que estamos de acuerdo en nuestro planteamiento, pero cuando se termina la situación y nos quedamos solos, automáticamente empieza a discutir conmigo diciendo lo mal que lo hago…que me desquicio…etc. A pesar de verbalizar yo, que donde tenemos el problema es con nuestras hijas y que no tenemos porque poner la energía en una discusión entre nosotros, él no sale de ahí. Lo que hago es respirar, darme cuenta y ponerme en el adulto…Cuando lo hago, él se coloca de víctima y yo continuo en mi lugar. La situación se calma y aparentemente ya está.
Pero cuando se vuelve a dar la situación de discusión con una de las niñas, se sigue repitiendo el mismo patrón, y siento que aunque se «resuelve» sin llegar a más (creo que se fabrica un cupón listo para ser cobrado en otro momento), me convendría hacer algo para resolverlo a un nivel más profundo, sistémico. ¿Por favor, me podrías indicar qué puedo hacer sobre mí o sobre la situación para sanar?
Gracias profundas
Hola Indra,
aquí hay un tercero, invisible, excluido, con quien tu marido está enfadado.
Primero vas a colocar tres lugares: tú, tu marido y ese tercero excluido. Te pones en cada uno y ves lo que pasa.
Después sólo representas a este excluido y a ti, te pones en cada papel, hasta que la situación quede armonizada.
Para terminar representas de nuevo a los tres, y observas (representándolos) como se mueven cada uno con relación a los otros dos.
Muy cordialmente