Hola Brigitte:
En estos años que me llené de las constelaciones y entendí esto mas que como una terapia, como un modo de vida. He descubierto a mi familia, a mis padres y hermanos, me siento llena del impulso vital y honro y agradezco sinceramente de donde vengo, con todo acontecida.
Descubrí a mi madre y a mi padre, con todo su amor infinito y encontré en mi la fuerza del espiritú-alma y la vida aceptando lo que fue, lo que es y lo que será en mi y en mis circunstancias.
Pero siento que traigo un nudo, vengo de hombres y mujeres de campo que con mucho trabajo y esfuerzo les fue bien y abundantes, aunque con matrimonios complicados y por parte de las mujeres con mucho rencor y desprecio.
Mi madre me educo desde que era chiquita aunuqe yo siempre vi un matrimonio muy bien armado: «se autonoma, no dependas de ningun hombre, no dejes de hacer ningun plan por ellos… tu vida es tuya, no de ellos…» Y no hay forma de alcanzar mi prosperidad, me siento fracasada en lo economico y en lo sentimental.
Entiendo perfectamente las circunstancias en la que se produjo todo, y lo he ido devolviendo y desenmarañando en mi, pero hay algo que no entiendo… siento que está todo ahi, siempre está, la vida da. Pero hay un cortocircuito en todo esto…
Un abrazo, y gracias como siempre.
Cortocircuito.
2 Comentarios
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Gracias Brigitte.
Hola,
Primero se trata de honrar con agradecimiento ese gran campo de mujeres que tienen rencor y desprecio.
Y después ver al campo de los hombres, no de los «machistas», sino ver el campo de los que pagaron por ellos, de los que expiaron el daño hecho por sus padres y abuelos a las mujeres. Después de honrar con amor y agradecimiento a ese campo de hombres excluidos y fracasados, les dirás «os pertenezco«.
Mirando más allá de ese campo de hombres te conectarás con los hombres que no respetaron a sus mujeres. Después de honrarlos les dirás «veo el daño que habéis hecho. Os devuelvo vuestra culpa.»
Después te alejarás, hacia la vida y mirándoles a todos, a mujeres y hombres, les dices «os pertenezco a todos. Honro el precio que habéis pagado. Todo mereció la pena. Gracias.»
Un abrazo