Querida Brigitte, ante todo gracias siempre por todo. Desearía consultarte sobre algo que me resultó muy curioso de una constelación «demostración» que fue también muy curiosa, en la que sentí en un momento dado que «la persona» era yo, en un taller que facilité hace unas semanas. Para aquella constelación – aprendizaje, puse una representante para la madre, otra para el dinero, otra para el padre (eramos todas mujeres), y otra para el trabajo, y «la persona». Di la consigna de que la persona no había tomado a sus padres, y luego que ya se daba cuenta de que ellos eran los grandes y les agradecía por la vida, etc., pero sólo tuvo lugar un paso, di otra consigna y otro paso en la constelación, y así fue progresando mientras mi guía me indicaba que siguiera (yo sentía a la vez mucho agradecimiento en el corazón mientras facilitaba la constelación, por la belleza de lo que se iba mostrando). En un momento dado el dinero, cogido de la mano izquierda de la madre, dijo que la madre lo estaba cogiendo tan fuerte que le estaba quitando fuerza y hubo de sentarse «agotado» en una silla (aun cogido de la madre). La madre había expresado antes que sentía que necesitaba agarrar bien el dinero porque veía que su hija no estaba bien, como para poder ayudarla con él en un momento dado, digamos. Tras progresar la constelación, y la madre «soltar» el dinero para ir a reconciliarse con su suegra (la abuela paterna de «la persona» -la gran excluida de hecho en mi familia-, con quien «la persona» estaba identificada), el dinero ya estaba cogido de la mano del padre (el trabajo también estaba cogido del padre), y sólo horas después del taller entendí por qué el dinero estaba con el padre: la madre, al reconciliarse con la suegra (la madre del padre), comenzaba a respetar al padre, y entonces el dinero ya podía estar con él (aquello de que la abundancia del hombre casado viene del respeto de su mujer hacia él). Sin embargo, el dinero, ya agarrado al padre, permaneció sentado en la silla, diciendo que la madre le había dejado «agotado». Desearía preguntarte que significa esto en la vida real para la persona, por favor. Y qué puede hacer «la persona» para ayudar a que «se recupere» el dinero (de momento me viene aceptación). Gracias siempre por tu ayuda Brigitte. Un abrazo grande.
P. D.: Compartir que ocurrió algo curioso también a parte de lo que sentí al facilitar aquella constelación para «la persona», y que se iba moviendo con mis consignas (que coincide que eran también tomas de conciencia que he ido teniendo desde que entré en las constelaciones y comencé a leer a Hellinger y a formarme contigo). Dos horas antes del taller aparecieron los zapatos que mi madre se había dejado en mi casa (los echó en falta un mes después de haber estado en mi casa, la noche anterior a este taller, y me pidió en un mensaje que mirase debajo de la cama justo la mañana del taller). Habían estado un mes entero debajo de mi pecho mientras dormía, en esa zona bajo la cama, acompañándome en silencio, y ahora estaban delante de mí, mientras me preparaba para salir al taller, como si mi madre me dijese «voy contigo» -de hecho le dije que sus zapatos «me hacían compañía». En el taller, antes de empezar, sentí con toda claridad que había alguien en la silla vacía de mi derecha, mi cabeza se giraba sola hacia la silla, me vino unos segundos si sería mi madre, y luego lo olvidé y seguí adelante con el taller, anunciando a todas las participantes que en aquella silla había alguien, y pedí que todas le dijésemos, en voz alta o en silencio, «sí» y «gracias» a aquella persona invisible. También me chocó que a partir de ese momento, y según hablaba, sin haber comenzado aun con la ronda de presentaciones ni haber dado la consigna de que íbamos a meditar, de pronto todo el mundo cerró los ojos, y me di cuenta de que ya estaba «dirigiendo» la meditación. En verdad sentí que otra fuerza lo dirigía todo, más que nunca, como si todo fuera «aceitado», y ahora tiempo después siento que mi madre estuvo allí sentada, a mi derecha, para aquello que surgió. Varias participantes expresaron que se habían liberado cosas suyas en aquella constelación (como sabemos que es el caso con las constelaciones).
querida María, este trabajo fue una verdadera constelación.
el hombre pierde su fuerza adulta, si se deja dirigir por una mujer como la que describes.
Para recuperar su fuerza, necesita decidirlo, haciéndose autónomo de su mujer…
ha sido un gran trabajo
un gran abrazo
Muchas gracias Brigitte