Querida Brigitte, acabo de hacer el ejercicio de el país de origen y uno mismo, que propones en el video sobre «el país donde tener éxito», recordando lo que me suele salir de que es Francia para mí, y consciente de que me resulta enormemente difícil realizarme aquí, en mi país, España.
Al ponerme delante de España me ha surgido la necesidad de hincar la rodilla derecha ante ella, y he quedado de rodillas delante de España, bajando la cabeza ante ella, de vez en cuando mirándola, y volviendo a bajar la cabeza, con mucho dolor y sintiendo mucha humildad. España también tenía mucho dolor ante mí, también sufría con lo mismo. Finalmente he podido mirar a muertos delante de mi, como que necesitaba que España los mirase, eso me ha dado paz y he podido levantarme, sintiendo gratitud ante España, con la mano en el corazón. España, con los brazos abiertos ante mí, me ha mostrado un corazón que tengo en una estantería que me ha dibujado mi madre, sintiendo mucho amor, como que todo fue por amor, respecto a esos muertos, y que me amaba. Había mucho amor en ella y me pedía que lo viese, eso he sentido, y que siempre lo hubo. Ya se ha colocado detrás de mi ante la vida, y yo me he ido a la vida en mi holograma. Antes de ponerme a ver el video y hacer este ejercicio, estaba escribiendo la memoria de mi tesis, de alguna manera relacionada con el conflicto vasco, y desearía consultarte si acaso ha tenido que ver con eso, si de alguna manera tengo una intrincación con esto que pueda explicar que me cueste realizarme (en el trabajo, pareja, economía… ). Gracias siempre por tu ayuda para entender esto Brigitte, por tu gran generosidad siempre. Un gran abrazo.
querida María,
si tu postura con «el conflicto vasco» está dentro de una polaridad será la causa de tu dificultad.
Un gran abrazo
Gracias Brigitte. Así estuve en el pasado, pero creo que superé la polarización hace un tiempo, que ya no estoy ahí. No me resuena que sea eso.
la tesis, que finalicé en 2012, sí lo está, yo sinceramente creo que no.
Disculpa, Brigitte, de hecho, sentí esta polarización de manera muy aguda en Baiona (Francia), que fue una de las razones por las que me di cuenta de que, en este momento, esta ciudad (la sentí en expiación) no era para mí.