Hola Brigitte, últimamente me estoy dando cuenta de todas las cosas que hago en el trabajo que no son trabajar, tengo la sensación de que evito ponerme con lo que realmente necesito hacer.
La consecuencia es voy a un ritmo muy bajo de trabajo y no disfruto todo lo que me gustaría ya que noto que me acabo implicando más bien poco.
Aparte, y de forma general cuanto más disperso estoy en lo que «debo hacer y no estoy haciendo» más me muerdo las pieles de los dedos (los padrastros) con bastante fuerza y tengo una sensación de agarrotamiento en la zona abdominal, es como mucha energía que no puedo canalizar hacia algo constructivo.
¿Qué ejercicio me recomiendas en este caso? Gracias!
Hola Diego,
un adulto no hace nada por obligación…
Así que te animo a ponerte en tu adulto y dejes de hacer lo que otros te obligan a hacer…
Paralelamente, puedes trabajar la relación entre tus tres estados: el Adulto, el Niño y el Padre. Constelándolos como sabes hacerlo.
Sólo podrás sentirte a gusto en el trabajo cuando tus tres estados se abracen, y el Niño y el Padre se pongan al servicio del Adulto.