Buenos días, soy Sonia y estuve en el taller este fin de semana y estoy muy muy bien con ganas de hacer mi casa, organizarla, ordenarla limpiarla , el tema es que me cuesta que mi marido y mi hija me respeten y limpien como yo y cuiden el orden que estoy poniendo en nuestra casa, la pregunta es ¿qué hago yo? ¿Les mando hacer las cosas? ¿De distinta manera pues uno es padre y otro hija, o siguo haciendo yo todo y esperando que ellos lo hagan?, un beso y gracias
El desorden de mi marido y nuestra hija mayor
5 Comentarios
Deje su comentario
Debe iniciar sesión para escribir un comentario.
Brigitte, al hacer los tres ejercicios que me dijiste ,el ultimo el de los papeles hubo un momento que cuando estaba encima de uno de ellos no podía moverme, intentaba ir al otro papel y no podía, cuando levanté el papel era en el que había escrito (Mi rabia) ¿qué significado tiene?? Tiene algo que ver con un problema que tengo en la mandíbula ,un saludo y gracias
@sony2012
Pues sí, la rabia reprimida se nota en la mandíbula.
Entonces, vas a volver a poner un papel para tu rabia y otro para ti.
Te pones encima de la rabia, y esperas a ver lo que hace tu cuerpo, y adónde miras.
Allí dónde miras, hay otra persona, pones un papel para ella. Y te pones encima, y dejas que tu cuerpo haga lo que necesita.
Luego según lo necesites, volverás a tu papel, o al de la rabia. Hasta sentir que tú ya no necesitas estar allí y que te sientes bien.
Muchas gracias brigitte, sólo una cosa me prodrías recordar como hacer la visualización inicial a cualquier ejercicio, un beso y gracias.
Mira, según el día y tu inspiración, puedes visualizar tu sistema familiar, tu vida, o alguna de las visualizaciones de Bert Hellinger… o cualquier visualización que conozcas y te aqyuda a centrarte y estar en calma.
Hola Sonia,
el desorden señala a excluidos.
Tu marido con su desorden es fiel a un excluido.
Tu hija con su desorden señala a otro excluido.
Y tú con tu actitud de víctima, entras en un juego de manipulación.
Te voy a proponer tres ejercicios:
Te centras, respiras, haces una visualización. Luego te pones de pie, viendo al excluido que sigue tu marido con su desorden.
Dejas que tu cuerpo te guíe, muy despacio. Hasta poder decirle «perteneces«, y luego le honras.
Te vuelves a centrar de la misma manera que antes, y ahora imaginas delante de ti a una antigua pareja de tu marido.
La miras hasta poder decirle «tú eres la primera«.
Luego inclinas la cabeza ante ella.
Después le dices «gracias por haber hecho sitio para mi y mis hijos«.
Ahora imaginas a tu hija y le dices: «él es tu padre, y sólo tu padre. Yo soy tu madre y tú eres mi hija, y sólo mi hija«.
Una vez centrada, colocas varias hojas de papel: una para ti, otra para tu parte adulta, otra para tu rabia, y otra para tu madre.
Irás representando a cada papel, uno tras otro, varias veces, confiando en tu cuerpo, hasta que notes una transformación.
Ahora a nivel práctico, no pongas a tu hija y tu marido en el mismo saco. NO. Ocupa tu lugar de esposa primero, y luego tu lugar de madre.
Con tu esposo, hablaís de lo que cada uno sabe y puede hacer para la familia. Y establecéis juntos las normas que váis a dar a vuestra hija.
Es bueno que haya espacios comunes en los que todos respetan el orden que hay, y espacios personales en los que cada uno tiene «derecho» a su desorden.