Querida Brigitte, Siento como que a un nivel profundo he superado muchísimas cosas, a un nivel medio estoy todavía llegando a esa superación, y luego al nivel del comportamiento descubro, en la experiencia de la vida misma, que estoy aun atrapada en intrincaciones que me llevan al fracaso (con respecto a la pareja), que estoy como sujeta a las intrincaciones, de modo que no me puedo sustraer a ellas, aunque las vea y las conozca, que me pueden y mi ser, mi cuerpo, mi consciencia, está como entre atrapado ahí y a la vez entiende que no debo comportarme como lo hago, es como raro… Leo mi diario de hace un mes y veo todas las dinámicas de que era consciente (gracias a las constelaciones y a la comunicación con mi guía) y en las que me decía a mí misma que no iba a caer, pero luego al mes siguiente, ya «viviendo», caí en todas. Esto como se explica por favor? Es posible que tengamos varios niveles de consciente/inconsciente? Como puedo hacer para armonizarme con la sanación recibida a un nivel más profundo?
Se puede trabajar el magnetismo de nuestro ser anterior y soltarlo con un ejercicio sistémico? Es posible que nuestro ser anterior pueda convertirse para nosotros como en un campo mórfico, o estoy tal vez atrapada en el campo mórfico de todas las personas que han reemplazado a un ancestro como lo hice yo?
Muchísimas gracias siempre por tu ayuda Brigitte. Un gran abrazo.
querida maría, mientras estamos vivos somos todos los niveles a la vez: un ser que crea su vida entre tomas de conciencia vertiginosas y comportamientos automáticos cada vez más obsoletos. Somos de carne y hueso, llenos de traumas y conflictos reprimidos que necesitan pasar factura. Además no estamos solos y estamos resonando tanto con el pasado como con los demás seres actualmente vivos.
Por lo que adaptarnos a nuestras últimas tomas de conciencia es todo un desafío.
Es ante todo un trabajo de amor hacia la vida como es y nosotros como somos. Y cuando nos sorprende una reacción «infantil» es que algo del pasado necesita ser visto o asumido.
También, gracias a nuestra imperfección somos perfectible y sobre todo permanecemos humildes.
Piensa que esa imperfección nos acompañará hasta nuestra muerte, amor y humildad…
Un gran abrazo