Hola Brigitte,
Quiero plantear algunas cuestiones respecto a nuestra hija de casi 14 años.
La relación con ella es bastante buena. Nos tiene respeto tanto a su padre como a mí. Y acata las normas o las consecuencias que le ponemos, cuando franquea algún límite, con «cara de desaprobación» o diciendo algo en voz baja con fastidio, pero sin dramatismos y cierta normalidad diría yo.
Ella nos suele decir que somos los más estrictos de todos los padres. Y creemos que es bastante acertada su opinión. Pero no porque sean límites que le aplasten sino porque lo que nos parece a nosotros es que muchos padres son realmente permisivos con sus hijos. Por ejemplo; horario ilimitado de teléfono, tiempo de ocio nocturno largo, responsabilidad de la casa, contestaciones a sus padres… A nosotros como padres nos resulta duro tener que lidiar con esta realidad de crianza laxa tan extendida actualmente, pero lo asumimos.
A veces cuando algún grupo de niños dice que van a beber alcohol a escondidas ella se cambia de personas o decide ir a casa. Lo pasa a veces mal porque le tildan de inmadura. Nos lo transmite, la escuchamos. Nosotros creemos que estas situaciones la están forjando y haciendo madurar.
Me surgen dos preguntas:
¿ Salirse de la gran ola del grupo en esta edad puede ser contraproducente para ella?
¿Está «desordenada» nuestra relación como padres si nuestra hija adolescente nos tiene respeto pero nos cuenta lo que le preocupa con las amigas, los chicos, las salidas…?
¡Muchas gracias por el taller de » Ser Adolescentes hoy»!
querida Cristina,
vuestra hija irá encontrando un grupo afín.
vuestra madurez adulta es un gran regalo para ella, y mas tarde os lo agradecerá…
Lo que viva, es lo es le va a tocar.
Un abrazo a los tres