Querida Brigitte, desearía consultarte a cerca de lo que me pasa pues tiendo a llamar a un alumno por el nombre de otro. Sólo me pasa con estos dos, Jorge y Javier. Me caen estupendamente los dos. Javier es muy parecido a mi hermano pequeño (cuyo nombre empieza también por J), y se me escapa llamar a Jorge por el nombre de Javier. Hice un movimiento sobre esto hace tiempo, ya meses, y me sigue ocurriendo. Realmente son los tres muy parecidos, personas abiertas, sociables, con las que se pasa un rato muy grato y ameno, y quizá en un rango de edad no muy dispar entre sí. Me da mucha vergüenza equivocarme así, Jorge hace broma pero me lo recuerda, y realmente es una metedura de pata grande por mi parte. Desearía entender que hay detrás de este cruce de cables, por favor, para abordarlo mejor, si lo sientes (por lo pronto siento que tiene que ver con mi relación con mi hermano, Javier me produce la misma simpatía, y Jorge es un encanto, aunque no me recuerda a mi hermano). Es como que hay algo de lo que necesito darme cuenta. Gracias siempre por tu ayuda Brigitte. Un abrazo grande.
P.D.: Disculpa Brigitte, recuerdo que a mi hermano pequeño mi madre le quiso poner Jorge, y a nosotros (sus hermanos) no nos parecía adecuado y le bautizamos nosotros con su nombre actual (fue como una ceremonia de hermanos, con mi madre, que no estaba interesada en bautizarle por la Iglesia). Me viene esto a la cabeza, y si es que alguien del sistema de nombre Jorge ha sido excluido, y yo ahora lo repito con este lapsus de no decir ese nombre sino el del alumno que me recuerda a mi hermano…
Gracias siempre Brigitte
querida María, vas a hacer DESENREDAR UN CONFLICTO con ese alumno, y va a aparecer ese ancestro «Jorge» que necesitaba ser visto por vosotros los hermanos.
Un gran abrazo