Hola nuevamente Brigitte.
He realizado el ejercicio que me propusistes de «mi espejo».
en lugar de personas, en principio puse un malestar (mi dolor en el bajo espalda). Me extrañó que conectase nuevamente con miedos, me fui a miedos de infancia: miedo al rechazo, a ser repudiada, a ser yo misma, … y miedo a ser descubierta), Detrás de esos miedos estaba mi madre y también mi abuela materna. Fui diciendo las frases del ejercicio hasta decir os libero de mi y yo ahora me vivo mi vida.
al conectar con la vida y volver a mirar al síntoma, este no estaba, sino que aparecieron compañeros de trabajo y mis jefas. Dije las frases propuestas, a cada uno de ellos. Sentí que me liberaba.
Mi pregunta es, se puede haber dicho a la vez a mi madre y a la abuela, «por amor, yo como vosotras»?
El dolor del bajo espalda representan los miedos?
Y me choco que después, en la vida, me conectase con mis compañeros.
mi espejo
Un comentario
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Hola Nieves,
pues sí podemos tener fidelidades a todo un grupo de personas, sobre todo a toda una rama, o incluso a un campo mórfico.
Nuestro entorno no familiar es el que está encargado de reflejarnos lo que no vemos de nuestra infancia.
La vida nos regala las tomas de conciencia…
Muy cordialmente