Brigitte, me aconsejaste hacer un ejercicio en el que representase «algo más grande» frente a mi trauma.
El trauma apretaba los puños y se tapaba los ojos con ellos, me siento atrapada en el . También cuando voy a las comidas familiares no siento a mí familia como mi familia, . Es como si fuese «silvestre». Me conecta con un torrente de energía de agresividad, que reprimo y acepto con tristeza
Cómo gestionar esto?
querida María, ahora puedes hacer el ejercicio siguiente:
tres lugares: tú estado Adulto, tu estado Niño, y el trauma.
Irás pasando de uno en uno, hasta que algo nuevo ocurra.
El Yo Adulto sabe que el trauma está al servicio de la vida y te abre a algo grande. Ese adulto ama y agradece al trauma su papel en la vida.
un abrazo