Desde el último trabajo del taller de La Enfermedad me siento muy triste. Las palabras «aquellos que no pueden cambiar» retumban todo el rato en mi cabeza y en mi estómago, y siento un gran desasosiego y culpa. Me siento dividida entre el deber y el sentir. Estoy paralizada, mirando a otro lado, porque siento que no podría con el dolor y/o la culpa.
Lo he testado y sale que es muy importante para mi sistema y para mí. Que lo debo trabajar.
Me podrías indicar, por favor, qué ejercicios podría hacer?
Un abrazo, Eider
Sobre «Aquellos que no pueden cambiar»
3 Comentarios
Deje su comentario
Debe iniciar sesión para escribir un comentario.

Ya he realizado el trabajo y al poco he empezado a sudar muchísimo, acompañado de un gran calor en la cabeza y cosquilleo en el estómago.
Una vez más gracias por todo Brigitte!
Para completar lo que me dices:
El calor es culpa. En la cabeza: creencia de culpa.
Cosquilleo: sanación. En el estómago: sanación de culpa por no estar en tu lugar…
¡Enhorabuena!
Hola Eider, puedes imaginar a dos personas que no pueden cambiar, que están totalmente atrapadas por su amor ciego y su fidelidad a las intrincaciones del sistema.
Y tú las honras profundamente, les dices «honro vuestra tristeza. Me rindo ante ella.»
Y al cabo de un tiempo, te conectas con algo más grande y te retiras.