Me pongo en tus manos de nuevo, a causa de mi desespero. No sé si frustración o impotencia.
Hace una semana el padre de mi hija ha vuelto de su viaje (hacía 10 años no estaba por allí).
Con toda la ilusión del mundo porque volviera y no ha vuelto (físicamente sí) pero no se ha dado el momento de vernos ni ver a su hija. Esto me hace revolverme, me siento excluida y no me sale tanto el «yo soy como tú» . Siento que no ha solucionado todavía nada con su familia. No sé si dar todo por perdido ya. O estoy actuando como una niñata. Lo peor de todo es que si el viniera con cualquier excusa yo haría borrón a mi «malestar actual» y eso también me enoja.
Cualquier cosa que me digas, me servirá, estoy segura. Siempre me sirve y refloto la situación.
Un abrazo desde el corazón.

Brigitte,
No sé porque me aferro tanto a algo que hace sufrir.
No sé qué derecho tengo sobre él. Ninguno veo. Pero él tampoco me deja estar tranquila. Dime algo más porque estoy perdida.
No sé como actuar. gracias
@esperanza
Esperanza,
haz el ejercicio siguiente:
Pon un papel en el suelo para ti, y otro a dos metros delante de ti, para él.
Ponte alternativamente en cada papel, hasta sentir un movimiento del cuerpo o de los ojos.
Te darás cuenta de que no le miras a él, y él tampoco te mira a tí.
Entonces pones otro papel, al lado del suyo, allí dónde te va la mirada cuándo crees que lo miras a él. Ponte encima de este nuevo papel, hasta sentir algo.
Vuelve a tu sitio, mira a esa nueva persona, es un ancestro.
Dile:
«Te prometí fidelidad.
Ahora te libero de mi promesa.
Ya te dejo descansar en paz.»
Y ahora miras al padre de tu hija. Ves que todo ha cambiado.
Dile:
«Estaba confundida contigo.
Ahora te libero de mí.
Te deseo lo mejor.»
Esperanza,
¿Te hacen falta otros diez años para terminar con ese amor no correspondido?
¿Con qué derecho le exiges que solucione algo? ¿Qué sabes de su vida profunda? Todo ser humano es como tiene que ser. Y tú has de asumir tu responsabilidad frente a ese hombre.