La otra pregunta está relacionada con algo cíclico, pero que siempre está presente, que es la necesidad de ducharme «más de lo normal». No puedo decir que me duche a todas horas, pero al menos un par de veces o tres al día… y algunas veces tengo que contenerme para no volver a la ducha.
No lo vivo como un problema porque me provoca alivio a dos síntomas que me empujan a hacerlo: una cierta urgencia por meterme bajo el agua, y como un frío de dentro, que sólo calma una ducha caliente.
Mi marido dice que entrar en el baño luego de una de mis duchas es como meterse a una sauna, con eso creo que te lo digo todo.
¿Ponerme en mis deseos de ducharme y ver que sale sería lo adecuado en este caso para ver lo que señala?
Gracias de nuevo. Un abrazo!

Gracias, trabajaré en ello y en cuanto pueda pediré esa constelación.
Un abrazo.
Hola Pilar,
sí, estaría muy bien hacer lo que planteas.
Además, cuando tengas la ocasión sería oportuno pedir la constelación de tu parto.
Un abrazo