Buenos Días, Brigitte, comparto un sueño revelador que tuve la otra noche.
Soñé que había un grupo grande de personas sentadas en una mesa larga, infinita diría yo, había familiares y otras personas que no conocía, era muchísima gente, esperaban comer un sancocho que se veía y olía delicioso.
En el sueño, mi cuerpo me hizo saber que yo tenía hambre, sentía mi estómago hacer ruidos, y también el vacío, pero en vez de ir a servirme y sentarme a comer, preferí servir y repartir los platos de comida para los demás.
Y cuando por fin fui a servirme para mí, me dí cuenta de que los platos hondos se habían acabado, solo quedaban platos planos muy pequeños, sucios, o rotos, o de mala calidad. Habían personas que me daban platos muy pequeñitos, que no me servían, y el gesto con que me lo daban era como de indiferencia. Nunca ví en el sueño que la comida se acabara, pero yo me había quedado sin plato para servirme y no pude comer.
Ahí desperté, y lo entendí todo, hay muchísima abundancia disponible para mí, y mi cuerpo me indica la dirección hacia allí, pero no le hago caso, me postergo, y doy prioridad a las necesidades de los demás, y termino sin nada, aceptando las migajas de otros. Esto lo observo en varios aspectos de mi vida, sobre todo en las relaciones interpersonales.
Me gustaría resolver este conflicto tan evidente en mi vida, pido por favor alguna orientación sobre qué hacer.
GRACIAS BRIGITTE.
Hola Mariana,
lo que mas ayuda a los demás es que se respete su dignidad. Solo si les respetas a ellos, te respetarás a ti misma, y vice versa.
Para lograrlo se tratará de vivir en el Adulto…
– Asentir a todo como es, para ti como para los demás.
– Respetar la jerarquía natural: al que ha llegado antes.
– Incluir a todos por igual, independientemente de lo que haya hecho.
– Agradecer todo, aunque no lo entiendas.
Es una maravillosa disciplina que nos permite vivir la plenitud…
Muy cordialmente