Hola Brigitte. Gracias ante todo por tu inestimable ayuda.
He hecho el ejercicio «encontrar mi lugar» y ha sido muy intenso, ya que que pude abrazar y tomar a mis padres con los ojos llenos de lágrimas de la emoción. Después me coloqué para hacer el ejercicio de «asentir a la pareja como es» (Hellinger): Cerré los ojos, fijé la imagen de mi pareja delante de mí y junto a él a su madre, a su padre y a toda su familia. Tratando de verles con la plenitud de sus raíces y con su destino. Pero cuando tuve que decir con los ojos abiertos: Sí. Así exactamente como eres. Asiento a tí. Así te amo», empecé a sentir un malestar fuerte en el estómago y tuve que dejar el ejercicio. Ver la imagen de su familia y los desprecios que nos han hecho me supera.
Me doy cuenta de que ahí tengo algo que trabajar, que ver de otra manera, pero no sé como hacerlo. Cuando hago el ejercicio de asentir a mi pareja tal como es y darle las gracias por como es, no me resulta difícil a pesar de lo tensa que es nuestra relación. Pero cuando lo visualizo además rodeado de su familia de origen es cuando realmente tengo dificultad, porque a él le siento igual que a ellos, lejano, frío y arrogante. ¿Me puedes por favor guiar, si lo ves adecuado, con algún ejercicio que me ayude con esta situación para poder continuar creciendo y aprendiendo? ¿Es suficiente con que les honre y los tome en mi corazón aunque no sea capaz de sentirlo?
Gracias de corazón.
Hola.
No siempre se puede sentir lo que se dice, pero las mismas palabras van creando una nueva realidad.
Primero tienes que dar espacio a tu enfado, reconocerlo, decirlo:
Los imaginas delante de ti y les dices «me habéis hecho mucho daño. Estoy muy enfadada con todos vosotros.»
Después les dices «soy igual que vosotros«.
A tu pareja «Te eleji para todo lo que pasó. Asumo mi parte. Ya no busco sufrir«.