Querida Brigitte,
Mi marido tiene a partes iguales con su hermana una casa que heredaron de sus padres, que anteriormente fue la casa de sus abuelos maternos. Han ido ha ella desde que nacieron, los veranos, cuando eran niños y adolescentes y menos asiduamente (1 vez al año) ya de adultos. La casa está en un pueblo y es muy antigua. Hoy hablando con mi marido le he preguntado que si la vendería y me ha dicho que no, con mucha nostalgia; sus argumentos eran del pasado, de recuerdos, de su vínculo con sus ancestros y que nunca de desharía de ella.
Al escucharle, me he sentido un poco mal pues me ha dado la sensación de que miraba al pasado. Mi pregunta es: ¿Es así, está mirando al pasado realmente o es normal no querer desprenderse?
Un gran abrazo y gracias
Muchas gracias, Brigitte.
hola Olivia, lo único que tienes que pensar es «te tomo exactamente como eres.» «Honro tu pasado exactamente como fue». «Gracias por ser exactamente como eres».
un gran abrazo