Bert Hellinger, Oaxaca 2003
Entrad en vuestro cuerpo y sentid donde hay algo que requiera vuestra atención. Algo que podría sentirse excluido y algo que podríais sentir no integrado en vuestra alma. Puede ser una enfermedad o un dolor o una discapacidad. Lo que sea.
Y váis con cada uno y lo observáis como si fuera una persona.
Observáis en qué dirección mira esta persona y también miráis en la misma dirección y esperáis y observáis.
Podéis mirar con curiosidad y decir:
ahora quiero conocerte,
ahora quiero honrarte,
ahora quiero mostrarte mi amor.
Entonces, vuestra enfermedad o discapacidad o sufrimiento podría caminar hasta esa persona y llevar a esa persona hasta vosotros.
Y permanecéis pequeños frente a esa persona, esto es muy importante.
Miráis a esa persona y le decís: por favor.
Entonces podéis mirar ciertos acontecimientos de vuestra vida que tal vez os lastimaron o en los que os enfadásteis con alguien o con algo y veis acontecimientos en los que érais culpables y no queréis mirar o aceptar y los miráis como miraríais a una persona.
Y abrís vuestro corazón para cada uno de ellos y decís: sí, ahora asiento a ello tal como fue y asiento a las consecuencias y asiento al regalo, a la fuerza que vino de este evento, ahora estaré contigo en paz.
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