Querida Brigitte,
Llevamos ya unos pocos meses con deterioros en objetos de la vida cotidiana; siguen funcionando bien, «aguantan2, pero se ven deteriorados: el coche, las paredes de la casa, las toallas. Todo grita un cambio pero aún no tenemos posibilidad de afrontar las sustituciones. Me llama especial atención que no dispongo de mucho ajuar ( sí el básico) como juego de café, vajilla para días especiales, mantelería, objetos decorativos o que embellecen la casa. Y son cosas que valoro y me gustan mucho. Y esto, en mi razonamiento, lo uno a tener poca vida social, pocos invitados en casa y no recibir a gente. No ya tanto al hecho de tener muchos amigos y quedar sino más bien al relacionarme con gente y ser más visible.
Me produce cierta tristeza y me pregunto si viene de alguna intrincación. Por parte de mi rama materna sí hay este cuidado pero lo que recuerdo de mi rama paterna, no; es como si estuviera repitiendo en patrón y la palabra que me viene es olor a humedad. ¿Cómo liberarlo ? ¿Me puedes orientar, Brigitte?
Un gran abrazo
Muchas gracias, Brigitte
querida Olivia,
piensa que lo que sientes es una metáfora de tu vida en general.
Te indica que es el momento de dejar atrás pensamientos, deseos, ilusiones. «Olor a humedad» habla de antiguas emociones que no se corresponden con el hoy.
Puede ser útil hacer LA FINALIDAD DE MI MALESTAR, cada vez que percibes la necesidad de un cambio….
Un gran abrazo