Querida Brigitte:
Tenemos dos hijos varones, de 37 y 33 años. Nuestro hijo mayor es padre de un niño de 12 años. Desde siempre, su hermano menor ha tenido una relación muy especial con su sobrino, quien lo adora profundamente y viceversa. Siempre han compartido una conexión cercana y significativa.
Sin embargo, en algunas ocasiones, el tío se ha comprometido a asistir a actividades con nosotros y con su sobrino (como ir al cine u otros planes), y después ha cancelado porque le surgieron otros compromisos. Esto ha causado una gran tristeza en el niño, y a raíz de eso, nuestro hijo mayor ha acumulado dolor y resentimiento hacia su hermano. Aunque en general se llevan bien, ese dolor no le permite estar en paz ni tener una relación más fluida con él.
Ambos dicen que valoran mucho a la familia, pero noto que esta herida sigue afectando su vínculo. Como madre, me duele ver esta distancia, y deseo profundamente que estén más unidos.
Me gustaría saber, ¿cómo puedo ayudarles desde mi lugar como madre? ¿Qué ejercicios sistémicos me recomendarías para facilitar una mayor comprensión y reconciliación entre ellos?
Muchas gracias de antemano.
querida Mónica, lo que se ve es que nadie estaba en su sitio y el hermano menor empezó a darse cuenta y a dejar de hacer de padre de su sobrino.
Te va a ayudar a comprender y empezar a sanar esto:
Imagina un circulo, como sigue: tu marido, a su izquierda, tú, luego el hijo mayor y su esposa, luego el menor, luego el hijo del mayor.
Y tú vas a representar a cada uno, uno tras otro, empezando con tu marido, y yendo hacia la izquierda. te quedas uno diez segundos en cada uno. Te va a dar cuenta de a donde mira cada uno. Das un mínimo de tres vueltas enteras, y en cada vuelta habrá cambios significativos.
Cuando estás en ti puedes decir algo a cada uno.
Las preguntas importantes son : a donde miran los padres del niño, a donde mira el niño…
Muy cprdialmente