Querida Brigitte, en un ejercicio que hicimos durante un taller, se trataba de vernos a nosotros junto a una persona con la que tuviéramos una dificultad. Yo elegí a un vecino, y éste empezó a tener un gran dolor de espalda y de piernas, tanto que se doblaba, entonces se puso detrás de mi y ya no le dolía nada. Yo me di la vuelta para confrontarlo y él no podía soportarlo, empezaba otra vez a dolerle, también me habló su representante de miedo o algo así.
Quisiera saber Brigitte qué me dice todo ésto porque no dejo de pensarlo.
Muchísimas gracias!!
Ejercicio
Un comentario
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querida Carmen,
confrontar a este vecino es lo que crea la dificultad.
Honrarlo, sin girarte hacia él, esto es la solución.
Muy cordialmente