Querida Brigitte,
Si nuestro guía interno fisiológico nos informa con una sensación de expansión cuando la dirección sobre ese asunto es la correcta para nosotros, ¿por qué llevarla a cabo en algunos casos es desagradable?
Me explico, en mi trabajo como docente en una centro de inglés envío el recordatorio del pago con unas semanas de antelación. Informo que pasada la fecha se aplicará un incremento. Antes de que llegue el momento final vuelvo a enviar un segundo recordatorio. El 95% de los padres cumple puntualmente.
Nunca he aplicado la recarga «simbólica» a nadie a pesar de pasarse la fecha con creces en varios casos y repetidas veces. Esta vez me sentía molesta con los deudores y lo representé.
La opción de aplicarles el incremento era la única que nos permitía vernos de igual a igual y con dignidad a ambas partes. Lo he llevado a cabo con las 3 familias. Me siento satisfecha por atreverme a poner los límites pero a su vez me he generado incomodidad y me ha costado aplicarlo.
¿Hay alguna explicación de esta incoherencia entre mi guía y mi sentir físico?
Gracias siempre.
¡Exacto! miedo a ser mal considerada. Eso era concretamente.
Gracias Brigitte!
querida Cristina,
esta incomodidad te dice que aun faltaba algo en tu mirada a estas familias…
¿puedes ver que es lo que te ha provocado la dificultad para aplicarlo? ¿Miedo a ser mal considerada por ellos?
Un gran abrazo