Buenos días Brigitte, Te escribo porque he fallado en mi misión tan bonita de reinclusión del padre y de la parte masculina al servicio de algo más grande a través de la música. Una parte tan importante como la feminina. Cada parte nos conecta con algo diferente, y ambas son necesarias y complementarias para encontrar nuestro sitio en el mundo y realisazión profesional.
Durante la constelación no he podido mostrar al grupo el ir hacia la vida, porque primero llevo unas semanas de mirar hacia la muerte y estaba aún viviendo emociones de lo que era tomar a una madre. Estaba integrando un duelo muy grande y emociones intensas. No estaba consciente que en este momento mi papel era mostrar al colectivo el ir hacia la vida y mostrar lo que es tomar la realidad, el padre nos conecta con el mundo exterior, es la puerta de acceso al trabajo, a la realidad, a la sociedad.
Me arrepiento tanto no haber podido ir hacia la vida. El regalo hubiese sido muy grande. La parte masculina no conecta con lo exterior, lo real. Sin realidad no somos nada. Por eso, primero va el padre y luego la madre. El padre nos conecta a la base de tomar la realidad como es.
Me siento tan triste de haber fallado en esa misión tan bonita de servicio a la vida.
Hola A.,
nadie falla con nada.
No hay errores.
Solo pudiste hacer lo que conseguiste hacer, te tocaba primero darte cuenta de donde estás.
Baja un poco de tu pedestal…
Lo que se nos muestra es lo que tenemos que hay, en cada instante de nuestras vidas.
Arrepentirse, es no aceptar las cosas como fueron.
Nuestra grandeza, y crecicmiento viene de decidir aceptar todo como es y todo como fue…
Para ello, necesitamos soltar nuestras ilusiones y expectativas, para dejarnos guiar por la realidad.
Muy cordialmente