Querida Brigitte, espero que estes muy bien. Te escribo en relación a una situación que se da con frecuencia en una de las clases particulares que tengo con una pareja joven. A menudo se dan situaciones de maltrato psicológico de ella hacia él durante las clases y aunque hasta ahora lo he estado aceptando internamente, con honra a sus destinos, siento que esto me pide algo o me dice algo. Las clases son fundamentalmente para él (persona autónoma, trabaja), que tiene un nivel más bajo y necesita el inglés para su carrera, y ella (que estudia, no es autonoma) acepta estar presente -si ella no puede estar en la clase, no hay clase. El tiene hijos de una relación anterior, y siento que ella, que es muy joven, tiene 25 años, no está preparada mentalmente para ello y está sufriendo. El maltrato parece coincidir con los días que a él le toca hacerse cargo de los niños. Y como sueles decir: quien sufre hace sufrir. Desde que comenzaron las clases hace unos meses llevo reflexionando sobre la figura de la madrastra, siempre la mala de los cuentos, y su sufrimiento. Asumo que esas circunstancias suyas no me conciernen, pero en mi tarea de impartir estas clases de la manera más eficiente, más pedagógica posible, me encuentro con una situación totalmente anti pedagógica que interfiere y que me doy cuenta de que a mí también me afecta ser testigo de ello, del «desprecio hacia los hombres» tan en vivo. Cada vez que él se equivoca, ella le machaca y él se queda afectado, a veces se defiende y otras se lo traga. Yo en esos momentos tomo en mi corazón el dolor de ambos, y sus padres, con las relaciones que tengan esos padres y que estos hijos (estos alumnos) imitan, sabiendo que estas dos personas se han elegido así y que la relación que hay entre ellos es querida tal y como es por algo más grande. Desearía consultarte, querida Brigitte, que hay aquí en lo que a mí concierne, y si hay algo que podría hacer al respecto. Cuando alguna vez he constelado la clase (no lo hago muy a menudo, también es verdad) se muestra que él está encantado con ellas (aparece él, que es quien las contrata y paga), y muy en la vida (es una persona con mucho éxito en lo profesional y económico, gracias a la resonancia con él he podido sanar cosas de mi relación con la abundancia). Se me ocurre si hay algún cuento que pudiera ayudarles para tratar en una clase, ¿tal vez uno en que la madrastra se coge tiempo para sí y ya son todos felices?.
Aprovecho para agradecerte profundamente el camino de crecimiento y sanación recorrido con tu generosa guía y en el que me encuentro. Te honro profundamente Brigitte. Un abrazo grande.
P.S.: Me siento llamada a hacer el taller online de «los hijos de mi pareja», confío en poder hacerlo en directo -podré si me cancelan la clase que tocaría ese día, curiosamente. Por otro lado, me doy cuenta de que las probabilidades de que me salga una pareja con hijos son muy altas, quizá sea por eso que me llama este tema.
querida María,
este cuento me parece una buena idea, invéntalo tú…
Por otra parte, si sus comentarios son en español, le puedes decir que no permites ninguna a palabra en español.
Si no es así, le puedes decir que tú eres la profesora y ellos dos los alumnos, y no permites que ningún alumna critique a otro. que la crítica autorizada será la tuya.
También, que como profesora no permitirás que ningún alumno falte al respeto a otro..
Un gran abrazo
Muchas gracias Brigitte. Me doy cuenta de que necesito ser más firme y velar por el respeto tanto en las clases como en los talleres que facilito. Un abrazo grande.