Querida Brigitte, desearía confirmar contigo por favor si una madre tiene permiso para hacer el ejercicio del movimiento interrumpido por su hijo cuando este ya es adulto (casi 30 años). En una sesión individual ha surgido hacerlo, y ha dado que representase yo al hijo, que llevaba un dolor inmenso en el pecho que le impedía acercarse a su madre, pero al final lo consiguió. Me ha dado que ha estado bien, y hoy al día siguiente lo he vuelto a testar y me da lo mismo, y que no hice daño. De todos modos desearía consultarte si esto es generalmente así, o ha sido una excepción, pues recuerdo también que acercarse a los padres es algo que le compete a uno cuando ya es adulto.
Gracias siempre por tu ayuda para entender esto Brigitte. Un abrazo grande.
P.S.: Disculpa Brigitte, testando con una compañera me ha dado que no hice daño, de nuevo, pero que sí forcé (después del ejercicio me quedé floja, agotada, aunque también había comido poco, pero sentí que el camino hacia la madre fue verdaderamente duro con un dolor tremendo en el pecho que parecía insuperable, como si tuviera el corazon roto desde detras hacia adelante. Al testar ha dado que no a mi pregunta de si debí haber cortado el ejercicio ante tanto dolor del hijo (a quien representé). He hecho una honra profunda al hijo, su destino, sus padres, comprometiéndome a reparar. Me llama la atención que me haya pasado esto Brigitte, pues me preparé a conciencia para esta sesión, constelé la sesión, hice un movimiento con nuestros guías, una honra profunda a la cliente y todo su sistema, escuché la meditación de Méjico para «antes de constelar», y aun así, resulta que he forzado.
querida María,
así vamos aprendiendo y saliendo poco a poco del afán de salvar…
Si tu guía te dijo que sí, entonces bien.
Si acabaste cansada, en efecto algo fue forzado, y lo vas a pagar tú y no la persona…
Un grana brazo