Hola, Brigitte.
Imagino que en este momento no es mi yo adulto el que escribe, sino el niño, pero he decidido igualmente dejarle hacer. Simplemente necesito aunque sea una palabra, y he pensado en ti, esperando no caer el la trampa de buscar a una mamá que me entienda. Tengo 44 años y a veces me encantaría tirar la toalla aunque ni siquiera sé cómo hacerlo. Tengo ganas de vivir aunque parece que siempre estoy esperando que eso se acabe. Estoy agradecido a la vida por ser quien soy, por mi camino, estoy empezando a ver a mis padres, a estarle agradecido, a tomar la vida cómo es, pero siento que no estoy viviendo. Qué hay de malo en intentar vivir como siento? En intentar vivir haciendo lo que me gusta? Lo que pasa es que no hay ningún resultado; me parece estar colpeando la cabeza contra un muro. Hace unos años, en el instituto, me dijiste de cerrar los ojos y me preguntaste lo que veía; pues, sigo viendo lo mismo: niebla. Me encuentro dependiendo de mi madre, como si hubiera vuelto en el útero, encerrado, solo, y al mismo tiempo sin poder ser quien quiero ser, independiente. Creo haber constelado todo, proyectos, trabajo, miedos, nacimiento, relación con las mujeres, energía sexual, dinero, algunos sintomas, además de haber hecho una infinidad de terapias convencido, cada vez, de haber encontrado la solución a mi vida. Con un compañero estoy haciendo un trabajo profundo de ejercicios a distancia que no paran de sorprenderme y son los que me ayudan a seguir adelante, pero, muchas veces, me parecen ilusiones, porque todo sigue igual. Es verdad, dentro estoy cambiando, o tal vez es otra ilusión, pero estoy cansado. Qué es lo no no consigo ver o lo que no quiero ver? Hasta dónde depende de mí, mi vida? Me encantaría saber lo que la vida quiere de mí, estaría dispuesto a dejar lo poco que me queda y los proyectos que llevo años intentando sacar adelante con tal de sentirme vivo, libre, y sí, también feliz. Si supiera que con mi frustración estoy al servicio de la vida, pues, me plantearía aceptarla. Los ejercicios en solitario no me funcionan, ya lo comprobé, aunque siento que no es lo que necesito, y si me das más ejercicios sé que solamente aumentaría mi frustración. No te pido que soluciones mi vida con una varita mágica, y a decir verdad ni siquiera sé lo que te pido; simplemente necesitaba escribir lo que acabo de escribir. Así que, llegado a este punto, solo me queda agradecerte la posibilidad de desahogarme.
Gracias; saludos.
Luca.
Hola Luca, noche oscura…
La vida no será nunca la que soñamos. Simplemente es la que nos toca. Y hasta no renunciar a las ilusiones del niño, vamos de fracaso en fracaso…
Me alegro de saludarte y recordarte, muy cordialmente