Querida Brigitte, te consulto esta vez sobre unos detalles poco importantes pero que me han llegado muy dentro. Hoy estuve cenando con mi familia y pedí un bocadillo que nunca llego porque se olvidaron anotarlo en la hoja del pedido. Casualidad olvidan el mío. Me molestó el olvido, quizás en exceso, nadie comprendió que me molestara, aunque tenía mucha hambre.
Lo reclame a la camarera pero no llegaba, volví a reclamarlo con la sorpresa que se había olvidado dar el aviso. Estos despistes poco importantes me llevan a mi sentir de que no me ven ni me oyen ni existo. Siento mucho interés de saber tu opinión aunque a la vez siento vergüenza de preguntar por este incidente poco importante, me lo he pensado mucho antes de decidir consultarlo.
Pero en realidad me enfadó que se olvidaran la primera vez y ya la segunda fue indignación y ganas de gritar de que estoy aquí! Que ocurre con mi presencia, mi voz y mis demandas?
Gracias por tu atención y por este espacio tan valioso y de tan grande ayuda.
Hola Nanisa,
si tu familia no te ve es que no estás en tu lugar, entonces puedes hacer estos ejercicios: ENCONTRAR NUESTRO LUGAR, y VER A LOS PADRES COMO UNA UNIDAD.
¡podrás observar el cambio, y luego agradecerlos por el olvido del bocadillo!
Muy cordialmente