hace dos meses que salgo con un hombre, una relación sin catalogar,yo por mi parte me he dejado llevar disfrutando de lo que me ofrecía esta relación sin ataduras y la vida. Él por su parte en un principio estaba más pendiente de mí, justo cuando yo me sentía más prudente e independiente, hasta que internamente «dije sí», dejé a un lado mis miedos (que eran muchos) y de alguna manera me entrego. Desde ese momento, en el que me entrego, comienzo a sentir una dependencia hacia la otra persona y al mismo tiempo él deja de mostrar interés en mí, o yo al menos lo percibo así. Todo esto no dejaría de ser una etapa o experiencia entre dos personas si no fuese por la tormenta de sentimientos que hay en mi interior, creo que desproporcionados, y siempre relacionados con el abandono. De hecho en varias ocasiones él ha aplazado varios encuentros y lo he vivido desde el más absoluto abandono y lo culpabilizo por ello y al mismo tiempo a mi por sentir todo lo que siento. Y claro, al sentimiento de culpa le sigue la rabia. Por mi parte veo algo infantil, hace poco me enteré de que mis padres me dejaron con mis abuelos en dos ocasiones una con meses y otra con dos años y medio mientras mi madre estaba embarazada de mi hermano. Y fueron periodos largos.
La última pareja estable que tuve fue hace 4 años, también viví con él una situación parecida, y se fué. Desde entonces, todas las relaciones han sido esporádicas y con el mismo patrón.
No sé cómo manejar ésto.
Muchas gracias por todo Brigitte. Un abrazo

Hola Raquel, estás describiendo lo que en constelaciones llamamos un movimiento interrumpido de amor que crea un patrón (de sentirse irremediablemente abandonado por la persona a la que más quieres y necesitas) que luego se reproduce en todas nuestras relaciones amorosas, impidiendo que lleguen a buen puerto.
Es bueno que utilices varios medios a la vez.
Primero, el ejercicio de PNL «ordenar nuestra vida», para dejar en el pasado los patrones del pasado.
Luego, el libro «el código de curación» sobre este sentimiento de abandono.
Y un ejercicio sistémico, poniéndote enfrente del Amor.
Te deseo lo mejor, un abrazo