Siempre me ha provocado cierta fascinación escuchar hablar a gente emprendedora e innovadora a nivel laboral. Me es indiferente la rama laboral; sencillamente me «atrapa» escuchar como la gente busca opciones en la vida, arriesga, y tiene esa capacidad visionaria.
Ahora empiezo a darme cuenta que tengo ganas de crecer económica y profesionalmente. Montar mi propia empresa; empezar como freelance; y prosperar hasta tener la posibilidad de emplear a más personas. Ahora que empiezo a ser consciente de ello, también soy más consciente de que cada vez que siento esas ganas o escucho a alguien hablar de su empresa me siento como una niña incapaz e inútil para hacer nada y que tengo un descarado atrevimiento a soñar. La primera sensación (no es sencilla describirla en palabras) es como ni soy adulta ni estoy capacitada para ello; siento una pequeñez instantánea y como si fuera «tonta».
¿Podrías recomendarme algún ejercicio? Muchas gracias, Brigitte. Un abrazo.

¡Hola!
Pues sí, es un sueño de niña…
Cuando escuchas hablar a un emprendedor, ves el final de su recorrido, no ves el trabajo constante, la determinación y la capacidad de aguante en la oscuridad que precedió al éxito de este emprendedor.
Se trata de ponerse a trabajar, a veces en algo aburrido. Poner sus fuerzas al servicio.
La realización profesional viene de tomar al padre y a la madre como una unidad.
El éxito y la abundancia nos vienen a través de la madre, la fuerza y el compromiso para trabajar nos vienen a través del padre…