Querida Brigitte, aquí estoy de nuevo con otra pregunta más (estoy desempleada desde junio y estoy aprovechando para trabajarme bastante…) Resulta que un conocido que me pone un poco nerviosa me ha invitado a estar en su casa durante un evento en Belfast (él es de la comunidad protestante aunque no religioso, y su casa está en un barrio álgido del conflicto reciente, paralelo al barrio católico). He constelado mi relación con él, él delante de mí, y ha salido que yo daba pasitos hacia atrás (¿quizá una identificación con el sistema contrario al de él?). Él tras un buen rato, mirando en mi dirección, pero siento que no a mí, ha comenzado a extender el brazo hacia atrás a la izquierda, con el dedo extendido, luego hacia arriba, y luego lo ha girado sobre su cabeza como apuntando a su derecha (se inclinaba a la derecha y luego se irguió otra vez un poco), todo esto mirando en mi dirección, como absorto. ¿Esto qué puede significar?
Me volví a poner en mí, y yo me escondía un poco detrás de alguien frente a mí. Vi a un muerto pegado a los pies del conocido, como detrás de él a su izquierda, total que me puse frente al conocido de nuevo, honré su destino, tomé al muerto y le agradecí, y al conocido me salió decirle “te dejo con lo tuyo, y me quedo con lo mío”, le agradecí y le deseé lo mejor. Aunque no he entendido mucho y quizá no haga falta que entienda, desearía por favor preguntarte por tu parecer, si te parece apropiado. De nuevo, muchísimas gracias y un fuerte abrazo.
P.S.: Quizá debería decir “amigo” en lugar de “conocido”, pero reconozco que me cuesta, que tengo la “guardia” puesta.
Constelando sobre un conocido del Ulster
Un comentario
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María, lo has hecho muy bien.
Cuando constelamos con una persona que no es de la familia, lo que se revela es la transferencia que haceis mutuamente el uno sobre el otro.
Entonces, el procedimiento es el siguiente:
Primero planteas lo que hay hoy, como lo has hecho, poniéndote en cada persona.
Después, te quedas sólo contigo y trabajas lo que sale de tu mirada y de tu movimiento.
Al final, reincorporas al otro, te pones en él y luego en ti, y puedes decir alguna palabra, como lo has hecho, desde ti.