Manos y pies fríos son síntomas de «fase activa», o sea de estar en un proceso de somatización de un conflicto no resuelto.
La fase activa es siempre acompañada por estrès: el conflicto no resuelto hace que la persona esté en estado permanente de alerta. Esto se manifiesta con poco apetito, sentidos de percepción muy agudizados, poco sueño, pies y manos frías, y unos cuantos síntomas más…
A nivel sistémico, la base del conflicto es la fidelidad a un perpetrador, a un excluidor por más precisión, y el rechazo a alguien, el rechazo a enfrentarse a algún aspecto de la vida.
Lo que ha sido liberador para varias personas que presentaban este síntoma fue constelarlo como síntoma de una enfermedad oculta y de un conflicto biológico no resuelto.