En la pareja es dónde vivimos la mayor cercanía con un ser humano de nuestra generación y, por esa intimidad, vamos a revivir en ella todo lo que quedó pendiente en nuestra pequeña infancia.
Nuestras frustraciones, miedos y manipulaciones aprendidas se volverán a desarrollar, esperando encontrar una solución. Pero esperamos que el otro encuentre la solución por nosotros, transformándolo en el sustituto de Papá o Mamá. Así nacen los malentendidos, enfrentamientos y juegos de manipulación (de autodestrucción)que existen en toda pareja. Hasta que uno de los dos se de cuenta, renuncie a sus ilusiones y acepte a su vida como es y al otro como es también.
Con que uno de los dos decida salir de la manipulación, el círculo vicioso ya no puede mantenerse.
Pero si ninguno de los dos tiene la fuerza suficiente para renunciar a la autodestrucción en la que están, esa manipulación puede llegar a la destrucción de ambos.
En la pareja todo está compartido, la responsabilidad de lo que ocurre es de ambos. El que ya no quiere participar se separa.
En la Constelación, observamos la relación que hay entre los miembros de la pareja. Es siempre una relación complementaria. Se necesitan como son, aunque esto les haga sufrir. El conflicto es la oportunidad para crecer y, gracias a los enfrentamientos, después de cada conflicto, cada uno conoce mejor al otro, se conoce mejor a si mismo alcanzando posteriormente una mayor intimidad y mas respeto mutuo.
El sistema familiar de cada uno necesita esta relación para resolver algo pendiente de otra generación a través de la toma de conciencia de esta pareja. Resolución que se produce cuando el «ofendido», la víctima consigue decir: «yo soy como tú».