Estimada Brigitte, le escribí en abril para consultarle acerca de un problema con nuestros perros. Nos aconsejó el ejercicio “desenredar un conflicto”. Lo hicimos mi marido y yo. Primero él poniéndose en mi (que soy la vinculada por línea paterna al lugar) y yo en el grupo “vecinos”. Mientras él caía al suelo, yo giraba cambiando de posición los pies. Con esto entendí que estoy vinculada a un ancestro que había que ayudar a terminar de morir e hicimos el ejercicio correspondiente. Tras concluirlo ( creo que positivamente) volvimos a colocarnos, en este caso mi marido no recuerdo bien si sobre mi papel o sobre el de mis ancestros y yo en el papel de ancestros de los vecinos. Él permanecía de pie y yo me fui encogiendo hasta sentarme en el suelo con unos fuertes picores en la cabeza y las piernas, sintiendo una gran vergüenza al mirar a mi representante mezclado con amor de enamoramiento. Cuando me fui calmando él me honró y las palabras que me venían eran “no lo merezco, no merezco que me perdones”. Cuando esta etapa de honra concluyó hicimos el ejercicio de “ayudar a un muerto a terminar de morir”. Nos quedamos ambos tranquilos.
En la semana que hicimos el ejercicio los perros corrieron hacia los ganados vecinos pero pudimos retenerlos a tiempo. No sé si lo hemos hecho bien, si necesitamos más tiempo o concluir con algún otro ejercicio. Nos cuesta confiar en que no se vayan y ataquen.
Quisiera consultarle otro tema, que creo que tiene relación con lo anterior. Tengo reiteradas contracturas musculares en la parte derecha del cuello y trapecio, y se me duermen los brazos mientras duermo (voy al osteópata me recoloca las vértebras y me quedo bien, pero al cabo de los días me vuelven los dolores). La pregunta en el foro “Trapecio derecho, tendinitis en el hombro y brazo derecho” resonó en mí e hice el ejercicio que recomendaba usted. Por otra parte mi marido me confesó hace un año infidelidades y ambos estamos en un proceso duro y largo, en el que yo tengo sentimientos contradictorios.
Si pudiese aclararme algo de todo esto le estaría muy agradecida. Un saludo y feliz estancia mexicana.
Hola Inmaculada,
Habéis hecho un trabajo muy bueno sobre vuestros perros. Lo que ha surgido era algo importante, y es posible que aún haya algo por sanar.
Cada vez que tus perros manifiesten algo fuera de lo deseable es que te están mostrando algo. Y cada vez convendrá volver a hacer este ejercicio.
Estas contracturas en el cuello tienen que ver con la relación con tu marido.
Internamente le dices:
«Ahora me doy cuenta del daño que te hice, no te veía. Ahora sí te veo y me duele.
Te tomo tal y como eres y retomo mi lugar de esposa.»
Además, te vendrá bien hacer el ejercicio «frente a un síntoma mío» para cada uno de tus síntomas.