Y una segunda pregunta está relacionada con mi dificultad para salir de casa. No lo vivo como un problema, pero veo que lo es en muchos aspectos. Como trabajo en casa no afecta mi vida laboral, pero la verdad es que no hay forma de sacarme de casa ( a veces llego a estar tres o cuatro días sin pisar la calle).
Me doy cuenta de que he apañado toda mi vida para no tener que ir a ninguna parte y que todo venga hacia mi.
También apuntar que en algunos momentos incluso me irrita que me insistan en vincularme a un plan «fuera».
Mi padre era igual: las veces que le recuerdo en la calle puedo contarlas con los dedos de las manos, y eran claramente situaciones inevitables (dar un concierto o irse de gira), de lo contrario, como daba clases en casa, siempre estaba alli. Gracias otra vez! 🙂
Estoy segura de que tienes toda la razón. Sin embargo me las he apañado para no vivirlo como miedo sino como agobio. ¿cómo puedo trabajarlo para, al menos, llegar a ver ese miedo cara a cara?
La casa es un elemento muy materno.
Te da miedo salir de tu territorio y de tu seguridad…