Querida Brigitte, desearía consultarte por favor acerca de un movimiento que he hecho por videoconferencia con un consultor que pone el ayuntamiento para ayudar a empresarios incipientes, para un servicio de consultoría a empresas que estoy desarrollando. Le he pedido, a modo de demostración, que represente un servicio, el que quiera (suyo o de algún cliente suyo), y no me diga nada, y yo he representado el potencial cliente para ese servicio. Entonces, al representar esto, inmediatamente me he dado la vuelta y le he dado la espalda (yo como cliente). A él no le ha gustado que le de la espalda (él estaba un poco en la mente, tal vez no pueda fiarme de su percepción). Entonces le he pedido que salga de esa representación y se ponga en lo que hace falta para que ese servicio funcione, y al representarlo, he sentido que mi antebrazo derecho, la mano derecha, quería levantarse, pero caía de nuevo, le faltaba fuerza para algo concreto. Me ha venido la frase de «ahora lo veo» y que la dijera él, que había permiso para que fuese él quien la dijese. Al ir a darme la vuelta para decirle esto, él tenía los brazos cruzados (era como una figura severa, jersey negro, y las manos de los brazos cruzados destacando contra el negro del jersey). He sentido que no podíamos seguir, que se estaba protegiendo y que había que honrar esa resistencia, y efectivamente al testar ya no había permiso para nada más. He sentido que el movimiento sigue su curso, así y todo. Y ahora me pregunto, ¿me dice esto algo sobre mí? ¿Le estaba realmente dando la espalda, o estaba vuelta a la vida con una imagen paterna detrás? Siento que fuera lo que fuese, ha resonado con mi situación. Estoy traduciendo mi tesis al castellano, que siento como una necesidad acuciante en este momento (incluso por encima de mi propia voluntad, me atrevería a decir, está fluyendo muy bien, y voy más rápido de lo que pensaba, como si algo me ayudara) y me cuesta cambiar el chip para ocuparme de este proyecto (de hecho, no tenía «los deberes» hechos para esta sesión -quise hacerlos el domingo pero no pude, mi energía estaba completamente enfocada a la traducción de la tesis). Gracias siempre por tu ayuda Brigitte para entender esto, para ver lo que se me escapa. Un abrazo grande siempre.
P.S.: el consultor también llegó media hora tarde a la sesión, en cierto modo creo que nos hemos hecho espejo.
querida María,
te dice que este consultor no tiene fuerza. Así suele ser con las propuestas desde arriba…
El único movimiento significativo es el de darle la espalda…
Un gran abrazo
Tremendo. Gracias siempre Brigitte.