Querida Brigitte,
Ante todo muchas gracias por este espacio y por el tiempo que nos dedicas. Me gustaría, por favor, si pudieras recomendarme algún ejercicio para la siguiente situación.
Mi hermano y yo (nos llevamos bien pero nunca hemos desarrollado una gran relación), muchas veces cruzamos los nombres con nuestras parejas. A menudo al dirigirme a mi pareja digo el nombre de mi hermano y a él le ocurre lo mismo con su pareja.
No, no sucede en ningún momento de intimidad. Suele suceder cuando estoy obsesionada con algún conflicto que pueda ocurrir o abstraída con la lista de la compra… de repente voy a llamar a mi pareja y digo el nombre de mi hermano en su lugar.
A mi madre le ocurre algo parecido con el nombre de mi hermano (su hijo), lo cruza con mi tío (su hermano).
Aclarar que el nombre de mi hermano y mi tío no es el mismo y tampoco el de ninguna de nuestras parejas ha coincidido.
En cambio, el nombre de mi hermano y mi abuelo materno sí coincide.
Muchas gracias por tu tiempo Brigitte. Un abrazo.
Gracias Brigitte. Haré los ejercicios que me recomiendas.
Un abrazo
Hola María, lo que describes muestra que ninguno de vosotros está en su lugar…
Os vendrá muy bien que tú empieces a ocupar tu lugar.
Para esto te ayudará:
– ENCONTRAR NUESTRO LUGAR
– TÚ POR TI
– VER A LOS PADRES COMO UNA UNIDAD
Muy cordialmente