Querida Brigitte,
Tengo una empresa de la cual soy única socia. En 2022 la dimos de baja por inactividad (ya que no entraban ingresos) pero sigue viva, no está cerrada. Al haber tenido beneficios tiene impuesto de sociedades que estoy pagando y en este 2023, por los ingresos generados en la primera parte del 2022, también se ha generado impuesto. Actualmente esta «deuda» del impuesto con Hacienda me hace pensar si realmente estoy en expiación; he tenido momentos de pensar que no podría hacerle frente, pero hasta la fecha, está pagado todo en plazo. Esta situación de tenerla inactiva no la puedo mantener por mucho tiempo y el cerrar la empresa también me supone pagar. El tema del impuesto sé que si sigue inactiva, solo tendré que pagar el del año 2022 y entonces después tendría que cerrarla y pagar por el patrimonio que he generado. Veo lógico pagar impuestos, pero estoy en una situación en la que no sé si les podré hacer frente ya que no se generan ingresos. En 2022 testé si cerrarla o mantenerla y la situación de mantenerla seguía adelante…
Sabiendo que los impuestos los tengo que pagar igualmente ¿Estoy en expiación dado que no hay ingresos? ¿Estoy en expiación al cerrarla y generar con ello más deuda?
Un gran abrazo,
Muchas gracias, Brigitte
Hola Olivia,
primero necesitas considerar que perteneces a un conjunto mas amplio. Que desde la pandemia todo ha cambiado, y todo nos pide cambios. Ya no podemos tener los mismo reflejos que antes de la pandemia.
Es decir, necesitamos mirar con amor la nueva situación y lo que ha generado.
¿Qué te pide esta nueva situación global?
¿Cómo puedes contribuir mejor?
Podrás representar tres lugares: el tuyo, el de la situación global actual y el de tu empresa.
Recibirás información, y podrás trabajar la relación entre los tres hasta que haya armonía.
Un gran abrazo