Siempre comprobamos que lo que se revela en una constelación o en un ejercicio sistémico es lo que hay en la realidad, ya sea aparente o no. Pues a mí me ocurre desde hace tiempo algo que no logro entender. Resulta que cuando realizo el ejercicio de tomar a los padres (o a uno de ellos) me sale fácilmente honrarlos e incluso abrazarme a ellos, como si ya los hubiera tomado del todo. Sin embargo sé que no es así, puesto que con frecuencia rechazo aspectos de los demás, de mí mismo y de la realidad en sus múltiples manifestaciones, lo que evidencia que no he tomado del todo a ninguno de los dos. Así que no comprendo por qué en el ejercicio todo parece estar bien.
Así pues, te agradecería que me explicaras cómo puedo abordar este ejercicio tan importante de forma que se manifiesten mis rechazos y pueda ir mitigándolos poco a poco.
Muchas gracias por tu ayuda a todos nosotros y un gran abrazo.

Hola Luis, entiendo que cuando nos representamos a nosotros mismos, nuestro deseo fuerza un poco las cosas. También nos permite vivir ese amor tan profundo que hemos vivido de pequeños.
Es más seguro ponernos en nuestros padres y observar, si consigues percibirlo, tu propio movimiento, o sea el movimiento del hijo.
Y también que las cosas están en movimiento continuo, en ciertos momentos decimos no, en otros asentimos. Tenemos periodos en la fase positiva de la polaridad, luego pasamos por lo opuesto…
Gracias por la pregunta
un gran abrazo