Brigitte el sábado mi hija mayor fue con las religiosas de la residencia universitaria donde se hospeda a la ceremonia de una compañera que entra en las Carmelitas como monja de clausura tras dejar a su novio. A mi me sonó rarísimo cuando me dijo que se iba a eso, pero desde el respeto y la atención guarde silencio. El sábado me levanté con la tensión muy alta. El sábado a las 20:00 me llama con un ataque de pánico que se había desencadenado al ver a su amiga cruzar la puerta hacia la clausura. Le digo: Fabiola conéctate con la respiración y di «Ya está todo pagado. Ya no hay nada que pagar». Así repitiéndolo pudo calmarse. Le explique que era una compensación, dejar su vida y entregársela a Dios en pago. Que estuviese tranquila. Que la Vida es amorosa e inteligente y en dos días igual se sale del convento tiene cinco hijos y vive feliz sin culpa. Pero el domingo a las 15:00 me da un ataque de pánico a mi que estaba sola en la cocina. Me repito «Ya está todo pagado. Todo ha terminado.» Lo digo una y otra vez hasta que me calmo. Por la noche ceno con mi madre y me dice que a la hora de comer le ha dado un ataque de pánico que ha estado a punto de llamarnos a los hijos. Y que se ha calmado pensando que todos los créditos y deudas que tiene están con los pagos al día. Estoy muy preocupada Brigitte.
Madre, hija y nieta con ataque de pánico
Un comentario
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Hola Isabel,
necesitas una constelación para este ataque de pánico familiar.
La frase que has utilizado es muy buena. Pero aun hay que ver un gran dolor.
Mientras, puedes hacer el ejercicio «El movimiento de compensación que te atrapa» y luego, «Dramas y tragedias que se repiten.
Muy cordialmente