Estimada Brigitte,
Hace unos meses te escribí planteando mi asunto de separación de pareja y familia tras un periodo de tres años con problemas de salud y dificultad para tener estabilidad en mi profesión.
Me costó mucho tomar la decisión de cambiar de ciudad y regresar al lugar en donde antes de mi relación con mi expareja tuve éxito en mi trabajo. Con tu respuesta, me ayudaste a ver que el problema principal era que yo no quería alejarme de nuestra hija de cuatro años, y me animaste a conectarme a la última frase de mi constelación: “Me permito reponerme de la dureza”. Confiando en dicha frase, finalmente me di el permiso para irme, sintiendo una gran necesidad de reponerme tanto física como profesionalmente.
Tras llegar a mi nuevo entorno, mis síntomas y actividad profesional poco a poco fueron mejorando. Sabía que después de tres años de problemas de salud y de haberme quedado prácticamente sin clientes, recuperar salud y trabajo requiere de un tiempo que lógicamente es lento, pero al menos la tendencia estaba siendo positiva.
Sin embargo, desde hace unos meses este proceso de recuperación se ha visto interrumpido en varias ocasiones por recaídas de salud que son bastante difíciles de vivir para mí. Difíciles porque, además de ser sintomáticamente intensas, cada una de ellas me supone varias semanas de pausar mi actividad laboral y por tanto, perder clientes regresando de nuevo “a la casilla de salida”.
Estas recaídas me suceden tras vivir el mismo contexto: cuando comienzo a recibir una batería de comunicaciones por parte de mi expareja que a mi se me hacen muy duras, e incluso cuando la vuelvo a ver físicamente al entregarle a nuestra hija tras tenerla un fin de semana.
Los mensajes que de forma recurrente he recibido de su parte, por una parte se han referido a cómo actúo con nuestra hija, (por ejemplo si tardo varios días en llamar por teléfono tras haber recaído). Ha sido duro para mi recibir múltiples mensajes como: “tendrías que mandar un audio a la niña aun tiritando de fiebre…”, “La tortura que está pasando de nuevo tu hija porque no la llamas no tiene nombre”, “solo te ves a ti y no miras a ella”, “egoísta” , “no voy a consentir que hagas esto”, Incluso llegó a decir que si no cumplo con una visita estipulada por estar enfermo, ya se me obligaría legalmente a ver a la niña en otro momento.
Este mismo trato, también lo recibo en relación al convenio regulador que tenemos pendiente de firmar. Aquí los mensajes son del estilo: “si no aceptas el convenio regulador como yo lo digo (porque no voy a aceptar otra cosa), vamos a juicio y entonces me corresponde demora y compensatoria”
Esto me lo dice a pesar de haberla pedido varias veces que, por favor, me dé margen de tiempo para empezar a pasar el total del dinero que me ha dicho (cantidad ante la cual no tengo ninguna pega). Yo ahora económicamente puedo llegar hasta cierta cifra que hemos convenido verbalmente, y que me he esforzado en que sea la más alta posible dentro de las condiciones que mi actual proceso de recuperación me marca.
Independientemente de mi petición, ella no acepta otra cosa porque dice que lo que pide es «lo que es justo» (cosa que no cuestiono), me recuerda las consecuencias de ir a juicio e incluso me ha mencionado que podría pedir una pensión compensatoria por los años que no ha trabajado porque ella cuidaba a la niña mientras que yo no lo hacía…
También me escribe sobre la “responsabilidad parental”, como que yo no la asumo, como si mi vida desde la decisión de alejarme de nuestra hija con todo lo que me costó y aún me cuesta no estuviese girando en torno a recuperar mi salud y profesión para poder ser un padre solvente y capaz de mantenerla.
Con todas estas comunicaciones, dice que me está “poniendo límites”.
Me ha llegado a reprochar: “te has ido a otro lugar en lugar de quedarte aquí y apechugar con tu responsabilidad como padre”, cuando lo cierto es que los dos estuvimos semanas tomando la decisión y asegurándonos juntos de que lo mejor para nuestra hija era que yo me recuperase mudándome a Madrid. Ahora parece que nada de eso pasó, y que todo se reduce a que yo soy un padre que no “apechuga”, que si no pasa un dinero que ahora no puede pasar acaba en juicio con la compensatoria, un padre al que hay que poner límites, que pone excusas para no ver a la niña, que la hace pasar por torturas etc. etc. etc.
Incluso al poco de regresar nuestra hija de mi casa, me envió una fotografía del brazo de la niña con una herida porque otra niña la había pegado y me dijo: “esto la pasa de nuevo tras venir de tu casa”… Pidiendo que asumiera algo al respecto, como si yo fuera el responsable.
Cada uno de estos mensajes, toda esta situación con ella se me hace bastante dura y me siento sobrepasado. Para nada me siento una víctima ni mucho menos me considero un «inocente». Mis daños de lo que por mi parte causé en nuestra relación los he asumido de verdad, uno por uno. Sin embargo, ella señala que «después de todo» el daño que he causado, si tengo estas recaídas de salud ante su trato, es que no debo de haber visto bien lo ocurrido en nuestra relación ni de haberme hecho responsable de lo que la hice… Y a mi, lo que continuamente me llega de fondo en este modo de dirigirse a mí es como si el pasado de nuestra relación siguiera exigiendo de una compensación ahora. Como que no asumo lo que hice, como que el daño que hice no está pagado. Como que ella está asumiendo más que yo y que eso no es justo… Como si por lo que yo he hecho en el pasado no tuviera derecho a que me me suceda la reacción sintomática que me sobreviene cuando recibo estas actitudes de su parte, que ni siquiera la culpo a ella de nada y asumo que es algo que me sucede a mí por lo que sea que yo tengo que resolver. Además, en un plano profundo me siento verdaderamente reconciliado con ella, sé que así la elegí y la respeto como es. Pero este otro plano en el que en mi se desencadena una realidad somática ante sus mensajes no lo puedo controlar por el momento.
Brigitte: ¿Estoy pagando por algo que no veo?. ¿Hay algo que en verdad yo no he asumido y que es necesario que asuma? ¿No está ya todo pagado con un sincero asumir de lo causado? ¿No me he hecho yo ya pagar bastante a mi mismo por todo lo que ocurrió como para poder tener ya la posibilidad de vivir y servir de nuevo, con salud? De verdad que yo solo quiero vivir mi recuperación de salud y de trabajo para ser un padre solvente, ponerme de nuevo al servicio de la vida, y que nada de lo hecho y recibido en este pasado y relación haya sido en vano.
Te agradezco enormemente aquellas miradas que puedan ayudarme.
MUCHAS GRACIAS.
Cristina, no te voy a responder hasta que resumas tu pregunta. Si tú te ahogas en todos los detalles, es que no quieres soltar nada…
Entonces, ahora dime con brevedad cual es tu pregunta. Verás que la respuesta surgirá casi sola…
Muy cordialmente