Estimada Brigitte. Mi hijo mayor, de 35 años vive con nosotros. Está trabajando, en un nuevo trabajo que, después de haberlo pasado mal en el anterior, el actual dice que está mejor, que lo tratan bien.
Dice que no lo miro normal (yo creo que lo miro con pena, buscando su mirada para ver qué emoción tiene, cómo se encuentra, si está contento, ya puedo respirar tranquila).
Y es que ha sufrido mucho y cada vez que lo miro, siento su dolor, su tristeza la siento dentro de mí, duplicada. Quiero darle espacio, porque quiero que se independice, ya le toca. Pero de alguna manera algo no estoy haciendo bien.
Apenas tiene amigos, no tiene pareja. Lo siento muy solo y eso produce en mi interior un dolor intenso, en el estómago, y no puedo respirar bien.
Te agradecería mucho que me indicaras qué ejercicio puedo realizar para ayudar a mi hijo y a mí misma.
Gracias
Su sentir
Un comentario
Deje su comentario
Debe iniciar sesión para escribir un comentario.
Estimada Mónica,
tu hijo necesita que lo mires con alegría, con orgullo, con confianza.
Se trata de la alegría y el orgullo de saber que tu hijo está asumiendo su destino, que puede con él y que ha crecido mucho con las dificultades que ha tenido.
Tú también puedes decidir crecer…
Muy cordialmente