Querida Brigitte,
De nuevo me pongo en contacto contigo para pedirte tu consejo. De repente me doy cuenta de que estoy aislada, al menos me siento así. Pero si analizo mi vida, creo que esta sensación a la que no le había puesto nombre hasta ahora, viene de atrás. La primera experiencia la recuerdo a los 12 años aprox, me enfadé con mis amigas «del barrio» y no volví a bajar a la calle . Mantenía mis amistades del colegio, que estaba a bastantes km de distancia, pero el tiempo libre, de ocio lo pasaba en casa debido al desplazamiento tan importante que suponía para una niña de esa edad. A los 13 aproximadamente me reconcilié con aquellas amigas, pero la cosa ya no era igual, me había perdido muchas vivencias juntas yo había estado ausente. La siguiente que recuerdo es recién cumplidos los 15: a principios de verano me mudé con mi familia a otra localidad donde no conocía a nadie y recuerdo aquél verano como interminable, en casa, sin amigas ni del colegio, ni del barrio, 15 años. En estas temporadas en las que no me relacionaba con amistades, la mayoría del tiempo lo pasaba en casa, quizá también aislándome dentro de mi misma casa, viviendo una vida imaginaria, pocas veces estaba presente en la realidad, pocas veces compartía lo que había en mi cabeza. Eso quizá se ha convertido en tendencia. Siguiendo con el relato, después de ese verano llegó el momento de empezar el colegio, seguiamos viviendo lejos, y el plan era el mismo, después del colé, a casa, y el tiempo libre y de ocio, en casa, donde muchas veces me aislaba en mi habitación. Salía con amistades esporádicamente. Luego según fui cumpliendo años iba teniendo más autonomía para hacer mis planes, pero igualmente limitada por la falta de proximidad con mis amistades. Además de esto, recuerdo muchos veranos de mi infancia y adolescencia (de dos meses enteros) en un pueblo de castilla, también aislada, no había prácticamente niñas para jugar, haciendo casi solamente salidas que planeaban los mayores (padres, tíos) , y donde tampoco sentía que disfrutara realmente , pues apenas manifestaba mi personalidad, ni mis necesidades, Lo vivía evadiéndome de la realidad en mi imaginación. Era lo que había y tenía que adaptarme. Llegó el momento de empezar la universidad, y seguía viviendo lejos, con lo cual muchas veces también elegía aislarme y no salir. Después decidí opositar y fueron un par de años en los que también elegí aislarme, consciente o inconscientemente. Esto generó una enfermedad que desapareció «misteriosamente» al dejar la oposición. Después me compré una vivienda en una localidad donde sólo estaban mis padres, y al mes de mudarme a mi piso (en una zona nueva, aislada) , ellos decidieron irse a otro pueblo, y yo me quedé en este más aislada si cabe. Poco a poco voy conociendo gente, pero ¿este aislamiento puede considerarse una exclusión ?son muchas vivencias a lo largo de mi vida. // También en estos momentos lo siento, cuando llego a casa después de trabajar, cojo el ordenador y no salgo, los fines de semana que no tengo plan, en casa con el ordenador, busco pareja a través del ordenador. Noto que hay veces que no quiero relacionarme (también necesito momentos de soledad), pero otras veces no sé cómo hacerlo, cómo mostrarme y comunicarme, salir del aislamiento, o autoaislamiento. Supongo que al principio no lo elegía del todo yo misma, pero ahora es una tendencia en mi de la que no sé cómo salir. Muchas veces me siento aislada en mi misma. La pregunta es si consideras esto como una exclusión y que puedo hacer para salir de ahí, si consideras adecuado constelarlo o qué otra opción. También me gustaría saber qué criterios se siguen para ver la necesidad de constelar algo, o bien hacer algún ejercicio. Te agradezco mucho este espacio Brigitte, y tu servicio tan valioso. Un abrazo,
Gracias Brigitte. Analizo, y tiene todo el sentido lo que me dices. Así como excluyo, me excluyen. gracias, lo constelaré.
Hola gema,
sí, vives en la exclusión. Y en esta exclusión tú excluyes a los demás tanto como los demás a ti. Siempre es así…
Sería bueno constelarte si estás dispuesta a considerar igual que los demás, o los demás iguales que tú…
El criterio para constelar es sentir un asunto doloroso, molesto, que no sabemos arreglar.
Muy cordialmente