El pasado miércoles, hablando contigo, me comentabas de como la energía tiene dos movimientos: uno lento seguido de otro muy rápido. Y al hablarme de que los tibetanos utilizaban técnicas que los acompasaba con esa dualidad de la energía, yo me bloqueé. Algo rechacé, no sabía qué ni por qué.
Luego de vuelta a casa pensaba en eso que habíamos hablado. Y pensando, pensando, esta frase tomó forma: mirar a los pueblos. No se refería a los núcleos de casas y a sus habitantes, sino a las personas que son pueblo. No sé el alcance de ese mirar, pero siento que es un alcance de paz.
Hoy al leer en la web del instituto el texto que has incluido de Thich Nhat Hanh considerando los recientes sucesos de violencia ocurridos en París me he vuelto a acordar de esto.
Gracias José Antonio por tus comentarios.
En efecto los tibetanos son los que utilizan estos dos movimientos, aunque no esté divulgado este conocimiento… Para llegar al vacío o a la energía de Punto cero, es necesario primero ralentizarnos, con la respiración, el silencio, la meditación, etc. Y después una vez en ese campo, en sintonía con la energía, sientes que esa energía es extremadamente rápida; de hecho los saltos cuánticos, entrelazamientos y otros fenómenos de la energía no necesitan tiempo, son inmediatos…
Y en cuanto a tu frase «mirar a los pueblos» lo uno al ejercicio «La fuerza está en la sintonía». La energía está en mirar a todos los seres humanos, ¡en esta resonancia nuestras fuerzas se multiplican exponencialmente!