Querida Brigitte, aquí estoy otra vez. Estoy siendo testigo de cambios espectaculares en mi familia (madre y hermanos), y que está fluyendo un amor de reencuentro muy bonito entre nosotros (así lo siento por mi parte), y también veo que hay fidelidades que siguen teniendo su fuerza, o que parientes cercanos están luchando a brazo partido por mantenerlas, a la vez que yo por honrarlas y respetar sus destinos (y creo que he mejorado muchísimo en esto). Hay algo que me llama mucho la atención en todo esto, y es que cuando nos reunimos por internet (algo nuevo, pues antes no había interés), la reunión me dice algo: el hermano pequeño (de otro padre) falta, mi madre no consigue meterse y se une por teléfono sólo (yo la llamo -me sale a precio de llamada local aunque estoy en el extranjero-, y la pongo en altavoz), y mi hermana (menor que yo) no tiene voz, se ha comprado dos auriculares con micrófono ya, y parece ser algo del ordenador. Se comunica con gestos y el chat, pero queda relegada a un rol muy pasivo por esta razón. Me resulta curiosísimo, y desearía por favor preguntarte por tu parecer, si lo ves adecuado. Muchísimas gracias de nuevo, Brigitte, por estar ahí y por tu tremenda ayuda. Un abrazo fuerte.
Sin voz
Un comentario
Deje su comentario
Debe iniciar sesión para escribir un comentario.
querida María,
la exclusión de tu hermana puedes ser debido a varias cosas: su rechazo en incluirse, o en querer, o una fidelidad a excluidos…
Un abrazo